Pandemia y descentralización: ¿Qué es lo que viene?

Por Diego Portales Cifuentes.

La pandemia del coronavirus está afectando a todos y a todo. En primer lugar, es un problema sanitario de escala mundial, luego una crisis económica sin precedentes, comienzan a aparecer brotes de estallidos sociales en diversos países y, sin duda, pondrá en tela de juicio las estructuras políticas.

¿QUIÉN DEBE DECIDIR QUÉ?

¿Quién puede hacer frente en mejores condiciones esta amenaza a la humanidad?

Siendo un problema global cabía esperar una respuesta a esa escala, pero no la habido en la medida de lo necesario.

El historiador israelita Yuval Harari lo denunció el pasado marzo. En un artículo en el Financial Times reproducido en varios periódicos latinoamericanos señaló: “Esperábamos ver, hace algunas semanas, una reunión de emergencia de los líderes globales para elaborar un plan de acción común. Los líderes del G 7 consiguieron organizar una videoconferencia, pero no resultó ningún plan global”. “En las crisis anteriores, como la financiera de 2008 o la epidemia de Ébola el 2014 los Estados Unidos asumieron el papel de líder global. Pero, el actual gobierno de EEUU abdicó el cargo de líder”.

Frente a esta ausencia cunde en todas partes el nacionalismo y el localismo.

Frente a esta ausencia cunde en todas partes el nacionalismo y el localismo. Los Estados Nacionales han sido los protagonistas de esta historia. Ello ha ocurrido incluso en la Unión Europea, entidad supranacional que se ha visto afectada por la profunda diferenciación de situaciones y por un egoísmo nacional de los que han resistido mejor frente a los más afectados. España ha suspendido el Pacto de Schengen y otros países han establecido diversos controles al acceso de personas. No se han alcanzado a esta fecha acuerdos de financiamiento de la Unión satisfactorios para las partes, especialmente para los países más afectados. Las muestras de solidaridad son sólo muestras.

Las respuestas nacionales han tenido resultados muy dispares.

Las respuestas nacionales han tenido resultados muy dispares. Se compara el éxito relativo de Alemania o Finlandia con el fracaso de Italia, España, Francia y Reino Unido. Un artículo del diario El País compara el rendimiento de los sistemas políticos centralizados con el ejemplo de Francia y los descentralizados como Alemania. A la fecha de la publicación 3.868 fallecidos en Alemania frente a los más de 18.000 en Francia. Alemania opera mediante acuerdos entre los Lander y el Gobierno Federal. Francia decide todo en París. Si bien el logro de acuerdos podría ser un problema se valora la experiencia. Úrsula Munch, directora de la Academia de Educación Política de Tutzing en Baviera ha señalado “en un momento excepcional es importante que distintos poderes ejecutivos ejerzan contrapeso y se controlen unos a otros y aporten distintas perspectivas en la toma de decisiones”. Por otra parte, la aparente mayor eficacia de una decisión centralizada del modelo francés agrava las faltas si se comenten errores, como el hecho de no haber puesto en marcha a tiempo los test de contagio. El director general del laboratorio de Ideas Fondepol, Dominique Reynié ha señalado que “la magnitud de la crisis puede llevar a una recomposición política más descentralizadora”. El epidemiólogo Willian Dab (ex – director general de sanidad francés) concluye: “las epidemias se ganan sobre el terreno, no en los despachos de los ministerios”.

A la fecha de la publicación 3.868 fallecidos en Alemania frente a los más de 18.000 en Francia. Alemania opera mediante acuerdos entre los Lander y el Gobierno Federal. Francia decide todo en París.

LOS AVATARES DE LA EXPERIENCIA CHILENA.

En un Estado tan centralista como el chileno poco de esto llega a ser tema relevante de debate. Sin embargo, el último semestre, con el estallido social primero y el coronavirus después, está emergiendo en la agenda pública la cuestión de la organización territorial del Estado.

Sin embargo, el último semestre, con el estallido social primero y el coronavirus después, está emergiendo en la agenda pública la cuestión de la organización territorial del Estado.

Rol principal en este renacimiento descentralizador lo han jugado las autoridades democráticamente electas en los territorios: en especial los alcaldes. Fruto de esa presión se logró canalizar la protesta social en un prometedor proceso La consulta del 15 de diciembre es un hito histórico de participación ciudadana descentralizada constituyente. De la misma manera, fue la presión de las autoridades comunales la que obligó al gobierno a crear la “Mesa Social COVID 19” y a tomar una rápida decisión de suspensión de clases en todos los niveles de la enseñanza, lo que al minimizar los contactos sociales ha contribuido a aminorar la expansión de la pandemia.

Rol principal en este renacimiento descentralizador lo han jugado las autoridades democráticamente electas en los territorios: en especial los alcaldes.

La consulta del 15 de diciembre es un hito histórico de participación ciudadana descentralizada

Son primeros pasos en la experiencia chilena de una descentralización real. Todavía predomina la decisión poco transparente, la actitud arrogante y el innecesario monopolio de la información y el poder. Ese es el tema que nos preocupa. ¿Cómo reconocer que la diversidad de Chile requiere decisiones diferenciadas por territorios y recogiendo tanto los datos, como las sensibilidades de la población?

Son primeros pasos en la experiencia chilena de una descentralización real.

En este sentido, es justo reconocer que el gobierno central ha avanzado en entender parte del asunto. Al aplicar medidas específicas a territorios más infectados por el virus va acotando su propagación. Es indudable que la situación metropolitana, de Ñuble o de la Araucanía es diferente a las de Atacama y Aysén. En unos casos las medidas de confinamiento han sido importantes; en los otros basta con aplicar barreras sanitarias.

Lo que falta por aprender es que la legitimidad de las medidas requiere generar el mayor consenso social posible. Anuncios apresurados y unilaterales como los del pronto retorno a clases, o el llamado a una vuelta al trabajo, sin especificar plazos, protocolos y métodos de seguimiento no solo pueden generar desobediencia civil, sino también un recrudecimiento de la epidemia.

Anuncios apresurados y unilaterales como los del pronto retorno a clases, o el llamado a una vuelta al trabajo, sin especificar plazos, protocolos y métodos de seguimiento no solo pueden generar desobediencia civil, sino también un recrudecimiento de la epidemia.

En este sentido, urge un cambio de actitud. El gobierno del país debe saber escuchar. Pero, más que eso, como señala la experiencia alemana es importante que existan contrapesos entre distintos poderes: el nacional, el regional y el local.

Eso requiere un cambio institucional que comienza con la elección de gobernadores regionales el 11 de abril de 2021 y que continúa con un proceso gradual de traspaso de competencias y recursos de decisión subnacional.

Y es aquí donde el Estado chileno, en particular el actual gobierno, tiene una deuda grande. Cumplimiento cero de las promesas.

Desde 2009 la Constitución Política permite transferir competencias en fomento productivo, infraestructura y transportes y desarrollo social y cultural; ha transcurrido más de una década y nada.

Desde 2018 está definida la norma constitucional de elección de gobernadores regionales y las modalidades del traspaso de competencias: todavía los dos periódicos de Santiago levantan la duda sobre el compromiso de las autoridades de cumplir con el mandato constitucional y legal y nadie sale a desmentirlos.

“Pese al silencio de Piñera. En la Moneda afirman que el Mandatario comparte esa idea”. El medio convertido en actor político. El medio siendo vocero de algo que no se puede decir. La eterna historia del centralismo chileno.

Diario La Tercera, 20 de abril de 2020. Titular “La intención de Piñera de cambiar nuevamente el calendario electoral”. La noticia (si puede llamarse así) dice que el diputado Cruz Coke planteó la postergación de la elección de gobernadores regionales (ya lo ha hecho muchas veces) y comenta “Pese al silencio de Piñera. En la Moneda afirman que el Mandatario comparte esa idea”. El medio convertido en actor político. El medio siendo vocero de algo que no se puede decir. La eterna historia del centralismo chileno.

Para qué hablar de la Ley de Financiamiento regional y local prometida por el ministro Briones para el mes de marzo: nada, ni una explicación.

Para qué hablar de la Ley de Financiamiento regional y local prometida por el ministro Briones para el mes de marzo: nada, ni una explicación.

Los aprendizajes del último tiempo son importantes. El proceso constituyente, las campañas electorales para las elecciones territoriales con la presentación obligatoria de programas de gobierno regional, la canalización de las enormes energías desencadenadas durante el estallido social y la experiencia de disciplina individual y colectiva propias de la pandemia son ingredientes que definirán durante este año y el próximo lo que se viene.

Los aprendizajes del último tiempo son importantes.

Fuente: La Mirada.